Recibir una multa siempre es un trastorno, da igual el importe del que se trate. Si bien en ocasiones se han realizado actuaciones no conformes a la normativa de tráfico con plena conciencia de ello (y, por tanto, corresponde pagar la sanción para beneficiarse de la bonificación) la realidad es que las administraciones no están exentas de errores. Esto puede llevar a multas puestas sin que se haya cometido realmente la infracción o sin las garantías adecuadas para el conductor.

A veces no tenemos conocimiento de la infracción en el mismo momento, sino que se nos deja en el parabrisas del vehículo o se nos notifica con posterioridad en nuestro domicilio o a través del Boletín Oficial del Estado.

multas

Muchos conductores no reclaman las multas porque desconocen cuáles son sus derechos en la tramitación de un procedimiento sancionador. A veces también resultan perjudicados por utilizar modelos no adecuados o servicios de empresas que se publicitan como especializadas, pero que no adaptan sus escritos a las circunstancias concretas del conductor.

No todas las multas están bien puestas

Uno de los principales problemas es el valor que se da a la incorporación de la denuncia de un agente, y en particular la presunción de veracidad que suele acompañar estas actuaciones. Como recuerda la Sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Madrid núm. 23 en la Sentencia conseguida por la organización Automovilistas Europeos Asociados, la existencia de posibles errores en los aparatos de medida utilizados para la denuncia impiden la aplicación de esta presunción de veracidad.

lo que el agente presume que ha pasado es sólo un mero indicio y su actuación está desprovista de la presunción de veracidad en relación directa con la conexión entre la infracción y lo captado. Ni lo ve ni puede entenderse que haya sido captado por un instrumento que no admita manipulación o que pase controles que aseguren el regular funcionamiento del instrumento en cuestión.

El Real Decreto Legislativo 339/1990 es claro al respecto en su art. 70 dedicado a las garantías del procedimiento, al decir que

Los instrumentos, aparatos o medios y sistemas de medida que sean utilizados para la formulación de denuncias por infracciones a la normativa de tráfico estarán sometidos a control metrológico en los términos establecidos por la Ley 3/1985, de 18 de marzo, de Metrología y su normativa de desarrollo.

Por lo tanto, y al igual que sucede con los etilómetros, la falta de control metrológico puede suponer la anulación de las multas, al no ofrecer las debidas garantías de que realmente se ha producido la infracción.

Los riesgos de falta de control y sincronización: multas incorrectas

Muchos Ayuntamientos han empezado a dotar a sus semáforos de radares para controlar la velocidad y sancionar también si algún vehículo no para cuando la luz ya está en posición roja. El problema es que este proceso automatizado requiere de las debidas garantías. No resulta extraño que, por un error de sincronización entre las cámaras y el semáforo, se toma una foto del vehículo y se procede a sancionar pese a que en la foto sigue apareciendo la luz ámbar.

Estos problemas también vienen motivados por el elevado volumen de trabajo que suele llevar el departamento sancionador de las diversas administraciones, lo que ha llevado a que no se comprueben una por una las fotografías para comprobar la realidad de la sanción.

¿Qué hacer al recibir multas?

El primer paso es solicitar toda la documentación correspondiente si no se nos ha facilitado en la misma notificación. Difícilmente podremos defendernos si no contamos con toda la información del procedimiento y los métodos utilizados para detectar la infracción. Algunas administraciones ya incorporan en sus modelos información sobre el último control metrológico, el radar concreto que ha sancionado, además de incluir una fotografía clara del momento de la infracción para que el conductor cuente con toda la información desde el principio.

Otro tema con el que hay que tener cuidado es con utilizar formularios modelo encontrados en foros de Internet, dado que en muchas ocasiones son tan genéricos que no tienen en cuenta la fase concreta del procedimiento, sino que se limitan a alegar multitud de causas posibles de nulidad. En la práctica, este tipo de escritos suele crear más perjuicios que beneficios.

Existen multitud de actuaciones posibles, pero hay que tener en cuenta las circunstancias concretas del caso, la sanción que se ha impuesto, así como la tramitación que ha llevado a cabo el Ayuntamiento, Estado o administración autonómica hasta el momento.

No hay que cometer ninguna infracción, pero si se recibe una multa habrá que ver si realmente se ha vulnerado la Ley, o se ha cometido un error y la sanción no crresponde.

 

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